
Muchos pueden pensar que la introducción es solo una presentación del tema, pero la introducción de un trabajo académico abarca muchos más aspectos y cumple varias funciones. Junto con la conclusión, constituye el marco del trabajo académico y, por lo tanto, debe concordar con ella. Te contamos todo lo que hay que saber para redactar una buena introducción.
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Definición de Introducción
La introducción es la primera parte del trabajo académico y debe ocupar entre un cinco y diez por ciento del texto principal. Es una parte obligatoria en la estructura del documento y expone información sobre distintos aspectos del trabajo:
- Introduce el tema
- Presenta el tema en contexto
- Define la importancia del tema
- Determina el planteamiento del problema
- Plantea la pregunta de investigación
- Establece el objetivo del trabajo
- Introduce la metodología seguida
- Estructura el trabajo
Todos estos aspectos son importantes para hacer una buena introducción, pero no podemos olvidarnos de otro elemento esencial: la frase introductoria. Con ella empieza todo, por lo que debería despertar la curiosidad del lector.
Extensión
En la mayoría de los casos se especifica que la extensión de introducción debe ser del cinco al diez por ciento de la totalidad del trabajo académico. En algunos casos este porcentaje admisible sube hasta el quince.
Estas indicaciones son muy generales y habría que ver cada caso para decidir cómo hacerlo. Por ejemplo, una introducción de una página en un trabajo de diez es bastante razonable, mientras que, para un trabajo de cien páginas, una traducción de quince podría resultar muy extensa. Ante todo, siempre debes tomar como referencia las directrices de tu universidad.

Funciones
Una buena introducción cumple varias funciones: por un lado, debe reflejar información sobre cuáles son los elementos importantes de tu trabajo académico y, por otro, debe interesar al lector y despertar su curiosidad por saber más del tema del trabajo. Si quieres presentar el tema con más detalle, también podrías incluir información adicional que sea relevante. En líneas generales, sus funciones son:
- Informar sobre el tema del trabajo
- Ofrecer una visión general de la parte principal del trabajo
- Despertar la curiosidad del lector
- Conducir al lector hacia la parte principal
Nota: más que crear suspense, el objetivo de la introducción es despertar la curiosidad y el interés del lector. Debes mantener el interés por el nuevo tema al tiempo que lo expones de forma objetiva y basándote en hechos.
Por tanto, una buena introducción te permitirá «enganchar» a los lectores mientras vas introduciéndoles en el tema. Para potenciar este interés lector, podrías introducir un resumen descriptivo del contenido de cada parte. De este modo ofrecerás una visión general de todo el documento que sea completa pero también breve. Recuerda que en la introducción no debes entrar en detalles o anticipar información de otras secciones del trabajo.

Partes de la introducción
Una introducción aborda varios aspectos, por lo que debe contar con una estructura clara y bien planteada que prepare convenientemente al lector para la parte principal del trabajo. A continuación, se presentan los elementos importantes para cómo hacer introducción:
Introducción al tema
La introducción debe introducir al lector en el tema. Comienza con estos dos puntos para dar al lector una primera impresión sobre los elementos más importantes del tema:
- Frase introductoria y presentación con gancho (por ejemplo, una cita)
- Introducción al tema
Estos dos puntos introducirán al lector en el tema de tu trabajo académico de un modo eficaz.
Importancia del tema
El tema elegido debe ser actual e importar a muchas personas, o bien tener especial relevancia para la ciencia. Ambos factores añaden valor a la investigación científica. Los pasos que debes seguir son:
- Presenta el tema en contexto
- Define la importancia del tema
- Determina el planteamiento del problema
- Plantea la pregunta de investigación
En primer lugar, debes introducir el tema y describir por qué es importante. Estos primeros pasos deben llevarte al planteamiento del problema. El planteamiento del problema debe ser breve pero exhaustivo. Otra manera de describir el planteamiento del problema es mediante preguntas que sugieran al lector el problema en cuestión. A partir del planteamiento del problema desarrollarás la pregunta de investigación, con la que abordarás el problema en sí, o una parte de este, para darle respuesta.
Objetivo del trabajo
El autor establece el objetivo al principio. Quiere encontrar una respuesta a su pregunta de investigación. Si tienes que formular el objetivo, redáctalo de forma breve y concreta.
En principio, el objetivo siempre es encontrar una respuesta para la pregunta de investigación; si no lo has logrado, lo podrías indicar ya desde el principio. Pero, en cualquier caso, deberás definir claramente qué implica encontrar una respuesta para la pregunta de investigación.
Estructura del trabajo
Por último, en la introducción expondrás la estructura de tu trabajo. Esto sirve de orientación y de anticipo al lector, revelándole lo que le espera en los capítulos siguientes.
Los errores más comunes
Al redactar una introducción suelen cometerse errores que pueden mermar la calidad de todo el trabajo. Debes evitar a toda costa estos errores típicos:
- Extensión excesiva o insuficiente
- Tesis poco clara o inexistente
- Falta de enfoque o de importancia
- Demasiada jerga o lenguaje complejo
- Generalidad excesiva o banalidades
- Repetición de información
- Carencia de estructura o de cohesión
- Tono o estilo inapropiado
Una buena introducción da al lector una primera impresión tanto del tema como del trabajo. Por eso es importante prevenir este tipo de errores. Mira estos ejemplos de introducción que te ayudarán a estar perfectamente preparado.
Preguntas frecuentes
El comienzo puede diseñarse con un gancho o rompehielos que despierte inmediatamente el interés del lector. Podría ser una cita interesante, una pregunta provocativa, una anécdota o una estadística que sorprenda.
Justo después, se explicaría brevemente el contexto o los antecedentes del tema y, finalmente, se presentaría la tesis u objetivo principal del texto. Así crearás una introducción clara e interesante que preparará al lector para el resto del texto.
No, no necesariamente, pero puedes incluir alguna cita si lo consideras necesario.
Lo mejor es empezar con un comienzo atractivo que atraiga la atención del lector y lo anime a seguir leyendo. A continuación, hay que aclarar el contexto o los antecedentes del tema e introducir la pregunta o la tesis principal que abordará el texto. Debe ser breve y concisa y ofrecer una visión clara de lo que el lector puede esperar del resto del texto.
- Un cliffhanger: un elemento interesante que capta la atención del lector
- El contexto: la explicación breve de los antecedentes o del tema en general
- La importancia: por qué el tema es importante o interesante
- La tesis y/o el objetivo principal: la exposición clara sobre el enfoque y el objetivo del texto
- Un resumen general: una visión general de la estructura o los puntos principales del texto
Ambos componentes forman el marco de tu trabajo, por lo que deberá haber concordancia entre ellos. La conclusión debe dar respuesta a las preguntas planteadas en la introducción.